viernes, 3 de agosto de 2012

JUAN MARSÉ: Últimas tardes con Teresa, Debolsillo, 13ª ed., 2006

   
Estupendo relato de un modelo de sociedad que ya no existe. De una burguesía catalana venida a menos en las formas y en el fondo, y de un lumpen proletariado que alguna vez vislumbró la posibilidad de encaramarse en la escalera social mediante el matrimonio, el maridaje o el encoñamiento. Cualquiera de estos medios le sirve a el Pijoaparte...
    Muy recomendable para aquellos que todavía piensen en el mito de la lucha de clases y esas tonterías socialdemócratas, superadas ya por el paso del tiempo. Muy recomendable para todos aquellos que sueñen con el amor eterno de verano..., para aquellos que todavía entiendan posible que el amor supere determinadas barreras sociales...
    El Piloaparte es todo un personaje. Perfectamente caracterizado en sus fundamentos sociológicos, no tanto en los físicos. Su espíritu libre le permite no tener perspectivas definidas con anterioridad... Únicamente vira a medida que el viento lo hace. Jamas tiene planes a largo plazo, sólo a corto. Ahora Maruja, luego Teresa, siempre la sobrina del Cardenal... Alguna mujer le hace vibrar, le inpulsa, le ayuda, le da cobijo y le apoya económicamente...
     Teresa es una niña bien. Catalana en lo estético, internacional en todo lo demás, incluyendo la perspectiva marxista que parece cortejar... Pero su amado lider estudiante comunista es... impotente... No se le levanta, toda un giño a la realidad fallida de las posturas ideológicas que él representa... Y Teresa necesita alguien que la haga mujer. Es lo que toca, lo de este verano. Y para eso tiene al novio de Maruja... al Pijoaparte.
     Al final no queda claro quién utiliza a quién, si Teresa al Pijoaparte a al revés... El final merece una lectura pausada. Termina el verano y el Pijoaparte es detenido, denunciado por la sobrina del Cardena... Pero Teresa no parece acusar el golpe. En una pocas páginas Marsé decide que Teresa pierda la virginidad con su primo de Madrid, que vuelva a la Universidad, que termine la carrera y que olvide las veleidades marxistas... Todo ello en los dos años que el Pijoaparte va a la Universidad del lumpen... el talego...

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