viernes, 24 de agosto de 2012

DAVID MILLER: Miedo súbito (1952)



     Buena película, realmente valiosa, muy típica de la época, con una Joan Crawford sublime y un actor que empezaba que luego dio mucho que hablar, Jack Palance, sobre todo en España y aquellas películas de Jesus Franco que tanto comenta Javier Marías en sus artículos periodísticos.
     El argumento es muy sencillo. Una mujer muy rica por herencia de su padres se dedica a dirigir y montar obras de teatro. Rechaza a un actor para una de ellas que es un éxito, como todas las suyas, pero se encuentra en un tren días después... se enamoran, se casan, descubre que es una ficción su amor y que intentan asesinarla entre ella y su amante, e idea un sistema para enredar a los dos: marido y amante en un asesinato, el del marido a sus manos para culpar a la amante...
     Aunque a mitad del metraje la película parece un poco tediosa, el final, los últimos cuarenta minutos finales es una auténtica obra de arte. Cómo va tramando el plan e imaginándose como resulta, de qué manera el director nos muestra sólo una parte del enredo, y como al final plan varia ante la imposibilidad de ella de cometer el crimen. Él la descubre en la casa de ella, que era donde se iba a cometer el crimen, y mientras ella corre por la calle él pretende atropellarla con el coche, mientras la amante, vestida de manera muy parecida -esa ha sido una de las ideas de la mujer- vuelve a casa y es asesinada por el marido con el coche, en cuyo accidente también parece morir él, aunque no se muestra. La última escena de la película, dejando ella caer el pañuelo a un charco para que se lo lleve la corriente mientras sube una calle empinada está muy lograda.
     Buena ambientación, buenos diálogos, muy buen desarrollo de las escenas, y soberbios actores, especialmente Crawford, que aunque sobreactúa en algún momento consigue dar a las escenas auténtica veracidad.

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