domingo, 29 de julio de 2012

STEFAN ZWEIG: El candelabro enterrado, Acantilado, Barcelona, 2007.

  
Empieza a ser legandaria para mí la figura estilística de este autor. Generosamente editado por la magnífica editorial Acantilado, que practicamente ha provisto la reedíción de gran parte de su obra, nuevamente traducida.
   Relato corto, muy corto, que narra las desventuras de la nemorá, el candelabro de sieto brazos que alumbró el templo de Jesuralem antes de la diáspora. Expone, de manera figurada, naturalmente, cómo pudo ser robado por el imperio romano, llevado a Roma y vuelvo a robar por los bárbaros. La misión de rescatarlo le es encomendada a un niño. Más que de rescatarlo, de visualizarlo para que alguien de los suyos pueda decir por muchos años que lo ha visto, que efectivamene existió, que no es una invención de nadie. Esa misión recae en un niño de siete años... que se hace mayor... y que se le encarga la misión de ir a recogerlo porque ha sido visualizado en otro país... después de otro saqueo... Se encarga de recogerlo y al momento siguiente enterrarlo bajo un arbol, al pie de un arbol, por el resto de los tiempos.
   Desde luego no es de extrañar que el Régimen Nazi prohibiera los relatos de Zweig y le considerar un degenerado peligroso... como ocurría con Freud, o Mann. Su apego a la cuestión judia, la intensidad con la que expone la fe de los israelitas es de una intensidad tan atrayecte que no puedes por menos que sentir una cierta querencia por este pueblo...
   Buen relato, de un gran autor, poco frecuentado por mi, pero que seguiré cultivando.

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