lunes, 31 de diciembre de 2012

ODETS, Clifford. Sangre en primera página (1959)

     Magnífica película de un director para mi desconocido. Deben ser de las primeras películas de Rita Haywoord, quizá un poco sobrepasada en un papel de intensidad dramática que hubiera calzado muy bien en actrices tipo Bety Davies.
     Además cuando en el minuto cuarenta y cinco ya está en pleno juicio uno se imagina que te van a contar hasta el recurso de casación en una película de dos horas. Pero no se hace nada pesada la trama y la exposición. Es más, sabe a poco.
     Más allá de la falta de exquisita tensión dramática en los actores, que están bien pero que no parece que consigan potenciar sus recursos más a allá de lo normal, la película es espléndida. Bien rodada, con diálogos precisos, nada parece sobrar del metraje, es proporcionada en la verosimilitud de lo narrado, y está muy bien contada.
     La trama es sencilla. Mujer casada con un macarra, conoce a viudo que acaba de perder a su único hijo que se dedica a los impuestos, a su gestión y cobro. De manera inocente pero firme parecen iniciar un idilio, aunque no se muestra de manera explícita. Él se encuentra de viaje fuera de la ciudad cuando recibe una llamada de ella, que le dice que su madre la ha amenazado. El vuelve a la ciudad y en un accidente, a todas luces no premeditado, muere el marido. Él vuelve a la ciudad en la que pernoctaba, y ya tiene una coartada. Ella dice que un hombre ha entrado en la casa y matado a su marido... 
   Nada parece convencer a un fiscal del Estado muy curtido, y todo parece indicar que el juicio con jurado se los va a llevar por delante... Nada de eso. Todo sale bien, y al final todo parece indicar que el mismo juez profesional que le comunica el veredicto del jurado es quien les casa.
    El Director sólo hizo esta película y otra en 1944, al parecer. Desde luego si por está se condenó en la industria del cine no tiene ninguna razón de ser. Peores películas han sido encumbradas al Olimpo de la excelsitud. De juicio y demás, así, a primer vista, es de las mejores que he visto, y junto con Testigo de Cargo, Anatomía de un Asesinato, Matar a un Ruiseñor, y El Proceso Paradine, constituirían el poker de ases de las películas en la materia.

SIEGEL, D. Crimen en las calles (1956)

 

     En fin, una obra del arte del subgénero de delincuentes juveniles. No hay mucho que decir de la trama, casi desarrollada en una calle, como si fuera una obra de teatro. Unos chicos bastante maleados por sí mismos, capitaneado por un Cassavettes magistral, y secundado por un Sal Mineo bastante interesante, planean un asesinado, casi sin demasiado sentido, de un vecino que se ha chivado a la policía de que en una pelea entre bandas uno de los de ésta ha amenazado a un rival con un arma de fuego casera. El chico va a la cárcel y parece el momento elegido para que el Kie de la tribu, el Masca, cometa su primer delito de sangre, lo que le situaría en otro escenario, salvaje y brutal, pero de superior entidad.
     Un asistente social, que si lo hubiera protagonizado Karl Mandel hubiera sido un papel de Oscar, pretende interponerse en los planes del chico. Planes que no conoce y que sólo a través del hermanastro de éste puede imaginar. Al final el crimen no se consuma y todo parece indicar que la reforma de los chicos parece posible.
     Magnífica película, excelente de verdad, de las obras maestras de Siegel.

lunes, 24 de diciembre de 2012

EDGAR G. ULMER: Detour (1945)

     Muy buena película de cómo las casualidades de la vida a veces se convierten en fatalidades.
     Un hombre hace autostop y es recogido por un hombre que fallece en el trayecto. Se queda con el coche y recoge a su vez a una mujer que recuerda el coche y su dueño. Ya le ha cogido, ya le tiene atrapado. Cine negro en estado puro. Buen desarrollo, buena trama y gran perspectiva.

FRITZ LANG. Furia (1936)


   Excelente película, que, a mi juicio, no está a la altura de otras de Lang, aunque es magnífica, y seguramente algunos la consideren una obra de arte, como casi todo Lang. Lo que ocurre, al menos a mi, es que me gustó más La Jauría Humana, de Arthur Penn, y eso marca un poco la visión parcial que se tiene sobre esta.
   En todo caso es muy buena. Gran tensión, buen desarrollo, excelente final. Lo que ocurre es que no resiste comparación alguna con Deseos Humanos, por ejemplo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

HATHAWAY, Henry. Cuando muere el día (1941)

     Un director que hizo de la eficacia y del oficio su arte, una cara bonita, en realidad preciosa: Gene Tierney, un diálogo eficaz, un escenario interesante, un George Sander muy en su papel y una trama novedosa.
     En plena guerra mundial un destacamento militar británico en el África central tiene sospechas de que alemanes e italianos están armando a una tribu local para levantarse contra los ingleses. Mujer guapísima, hija de inglés y árabe es la propietaria de la ruta comercial de la zona. ¿Está implicada en el tráfico de armas, o se hace a sus espaldas?. Eso intenta averiguar el guapo de turno.
    Muy interesante dos cosas. La música ocupa todo el tiempo que no hay diálogo, muy lograda por cierto, y la luz en la cara de Tierney. Esa cara, esa boca, esos ojos... una mujer guapísima de una mirada enigmática, atormentada seguramente, probablemente.

JACQUES TOURNEUR: Retorno al pasado (1947)

  Buena película, maravillosamente buena. Actores extraordinarios, gentilidad en los diálogos, malas malísima, guapas guapísimas. Hombres duros de pelar, que defienden su identidad. Dinero, estafa, declaración de la renta, provisionalidad, honestidad. Nada que temer y todo por apostar. Mundos inexistentes al día de hoy que hacen difícil imaginar hoy. Mafiosos con estilo, con personalidad, no como ahora que la dictadura del chandal gobierna la nariz colombiana de los nuevos horteras, chulos de bar... con chicas vulgares que no saben follar, sólo comer la polla.
    Mitchum debe tener un altar en algún sitio. Estoy convencido. Pertenece a la estirpe, a la raza, a la animalidad. Es un actor de género, sin duda, no te lo imaginas en un musical, ni siquiera en una comedia, pero en estos papeles es salvaje, brutal, racial, de donde vienen las tripas.
     La trama es bien conocida. Chico de buen corazón traiciona al jefe con su chica. Huida, nueva vida, nuevo amor al que explicarle que su pasado a vuelto para llevárselo por delante. Difícil elección la que tiene por delante. Nunca aciertas qué hacer.

sábado, 22 de diciembre de 2012

HAWKS, Howard. Rio Bravo (1959)

     Buena película, muy vista pero no por ello menos buena. Tampoco mejora con los años. Es buena y siempre lo será. Sin más. No me ha gustado tanto como Río Rojo, que me pareció excepcionalmente buena, pero vamos es una película fabulosa. Quizá la primera gran película del Oeste que me empezó a gustar. La recuerdo como una de mis favoritas de pequeño, pero la he visto muchas veces, demasiadas quizá, probablemente más de diez, y eso se nota para una película de esta temática. En todo caso me alegro de haberla visto otra vez, por todo, pero sobre todo por compararla con Río Rojo. Y la comparación aunque aquella sale engrandecida, ésta no pierde mucho en la comparación.
     El punto culminante de la película no es cuando Dean Martin revierte el Whyski a la Botella, sino cuando canta echado en un camastro con un pitillo en la boca y se le acompaña con una guitarra. Sabes que nada va a suceder, todo va a ir bien, al final, como debe ser, ganan los buenos.
    La chica es tema aparte, porque la verdad es que Dickinson está guapísima, con un doblaje de voz un tanto aflautado pero muy bien conseguido.
    No sé porque pero siempre me ha parecido una película para niños, que a la gente que empieza a ver cine le puede gustar mucho.

viernes, 21 de diciembre de 2012

HOWARD HAWKS: Rio Rojo (1948)


   Nuevo mil cabezas de ganado, dos mil millas, lo que separa Texas de Missuori, dos hombres, GIGANTESCA PELÍCULA.
   Descomunal interpretación de Wayne, y, sobre todo de Clift. Impresionantes escenas de la marcha de las reses, paisajes en pura naturaleza de escándalo, tensión emocional desde el primer minuto, divertimento sin pausa.
     El agua se acaba en Texas y el ganado se muere. Después de construir un rancho allí durante 14 años, trabajando día a día, haciendo suyo en sueño americano, el agua no llega. El ganado tiene que beber, y hay sólo una elección: marchar con él. Dos posibilidades se abren pare llegar a Misuori, donde sí hay agua y pastos sufucientes. Hacer todo el camino galopando y a pie, o torcer hacia un pueblo donde ha llegado el ferrocarril. Desde luego si se equivoca la opción, las posibilidades de que el ganado fallezca son enormes.
     La determinación del patrón y su fe en la encomienda mueve a las capataces, y estos a los hombres. No hay nada más seguro que su empeño en llegar, cada día unas millas más. Más de diez millas al día es una conquista. Hay que hacer dos mil. Su ahijado, en realidad desconocido pues le encontró literalmente en el desierto tras ser asesinados todos los integrantes de la caravana en la viajaba, es un gran tirador, pero, sobre todo, sabe tratar a la gente. No tiene el empuje ni la virilidad, no tiene el empaque, la potencia y la fuerza de su padre, pero es consciente que los hombres necesitas ser tratados correctamente. Atravesar desiertos, pelear contra los apaches, recuperar el ganado que se escapa, tiene que hacerse con tacto. Una noche un hombre se dirige al carro de la cocina para tomar un poco de azúcar, provoca la caída de las cacerolas y cacharros de cocinar haciendo mucho ruido y las reses se escapan... Toda la noche trabajando llega a la conclusión de que la imprudencia es grave. El patrón quiere conocer de qué color se pone la espalda del muchacho tras golpearla con su látigo. Su hijo se opone, abierta y totalmente. Es una imprudencia, sí, pero ya han atravesado el Rio Rojo, queda poco tiempo para decidir y se continua caminado en línea recta, o se desvía uno hacia el tren para llevar el ganado en tren a Misouri, y no va a permitir que un hombre que ha trabajado lealmente sea golpeado.
    Coge el mando, es apoyado por los muchachos y decide apostar por ir hacia el tren. El padre queda atrás, herido en una pierna, recuperándose y mascando su venganza...
     El hijo no pretende apropiarse del ganado, sino llevar a buen puerto la empresa, y el padre no pretende llevar a buen puerto la empresa, sino llevar razón. La escena final es memorable, dos tiros, dos heridos, una pelea a puchetazos, y la intervención con un revolver de una mujer a la que el hijo había salvado, junto con las personas que viajaban con ella en la diligencia, de una pelea con apaches, que dispara entre ellos y les dice que verdes las han segado... que ya está bien de chilipolleces... El padre le mira y le dice, a partir de mañana nuestro hierro sobre el ganado tendrá dos iniciales, la de siempre, la mía, y la nueva, la de tu nombre.
   A veces me recordaba a Ford, no solo por la temática, que obviamente, sino por la forma de rodar, planos abiertos, mucho tráveling, intensidad en la presencia de la cámara en el plano del personaje.
     Ya, para siempre, junto a Centauros del Desierto figurará en mi imaginario de películas ideales, esta de Rio Rojo.
     


domingo, 16 de diciembre de 2012

JACK POLLEXFEN. El hombre indestructible (1956)


   Tengo una carpeta con películas inclasificables, directores para mi desconocidos y rarezas de todo tipo. De vez en cuando veo una película de estas, y me encuentro con tipos como Powell o Anatole Litvak, es decir, que no tengo ni idea de cine, más allá de los cuatro tontunos que sabe cualquier aficionado.
   Digo esto no porque la película esta sea especialmente buena, o me haya gustado especialmente. Ni una cosa, ni la otra. Sino simplemente para constatar públicamente que no soy un experto cinéfilo. Aficionado, sin duda, pero nada más.
  Esta película me ha parecido interesante. Es la única del Director, no hizo más, trabajo al parecer como productor de película de miedo en los años cincuenta, en cintas que rondan la serie B, o al menos a mi me lo parecen.
 La trama de ésta es sencillita. Un condenado a muerte, por un crimen que no ha cometido, es ejecutado. Su cuerpo robado y sometido a experimentos con corrientes electricas. Revive, de manera literal, y sólo piensa en vengarse de aquellos que le traicionaron. Hay sólo un problema, la electricidad le ha hecho inmune a los disparos, su piel se ha curtido de manera tal que no pueden hacerle nada. La policía no sabe cómo pararlo, sus compinches tampoco cómo defenderse de él.
   Sus objetivos los consigue, y debe morir, pero no se sabe de qué manera... Con electricidad. Es conducido hacia una gran pila de electricidad y allí muere achicharrado.
   Nueva versión, en definitiva, de Prometeo, en versión eléctrica.

JACQUES TOURNEUR. Al caer la noche (1957)



     Impresionante película de un director magnífico. Ya no es sólo retorno al pasado, la mujer pirata y la mujer pantera. Es cine negro en estado puro, intriga, tensión y sobre todo trama. Desarrollada de manera lineal, verosímil, factible. No hay giros sorprendentes, ni extrañezas que rompan la lineal tensión creciente.
     Cómo un día de asueto, de relax, un fin de semana de caza de dos amigos en las montañas puede convertirse en una pesadilla constante. Dinero, escapadas, persecuciones, disparos, chica, final feliz.
    Por cierto, en Fargo de los hermanos Coen también desarrollada en la nieve hay un plano largo muy parecido al final de la película, probablemente es casualidad, sin más.
     Los actores muy bien, y los diálogos, no así el metraje, corto para mi.
     Tengo que profundizar en Tourneur, porque esta película me ha parecido de las mejores de los últimos tiempos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

ROBERT SIODMAK: El abrazo de la muerte (1949)

     La primera vez que la vi me pareció mejor película que esta vez, más impactante, más lograda. Sin tener mal juicio sobre ella me parece menos plena. Está muy bien rodada, y para los que les gusta el género es una obra de arte, quizá un poco menor. Vive claramente del fenómeno de arrastre de Forajidos, probablemente una de las mejores películas de la historia del cine, siguiendo la senda marcada por aquella: la búsqueda de dinero, el atraco, la chica, el hombre que sólo adquiere valor a través de una especie de obnubilación pasajera... la realidad con la que chocan los sueños mal construidos.
     Siodmak, a diferencia de Lang, por ejemplo, siempre hace la misma película. Te puede gustar o no, pero es siempre igual, no tiene demasiados registros. Todas ellas, desde la Dama Desconocida, pasando por Forajidos, ésta, el Diablo ataca de noche, la Escalera de Caracol, o A través del Espejo siempre trazan una clara línea entre el bien y el mal, y la película se dedica a exponer la lucha entre ambos conceptos de forma nítida. Por supuesto siempre gana el bien, el criminal siempre paga, nunca triunfa. Y aunque deseemos lo contrario, desde el primer momento se aprecia que no va a tener éxito.

domingo, 9 de diciembre de 2012

PHILIP ROTH: El animal moribundo, Modadori, Barcelona, 2012


     Efectivamente, la anterior obra de Roth que leí (Sale el espectro) no estaba bien escogida. O no representaba fielmente al autor, o no era de sus mejores escritos, o yo no fue capaz de entenderle en términos literarios.
     Sin embargo esta me parece mayúscula, muy lograda, muy estructurada, realmente muy buena. Me afilio a Roth, del que leeré más cosas con seguridad.
     Al hilo de un enamoramiento de un profesor de 61 años con una alumna de 24, lo cual ya es echarle imaginación, nos va esbozando  un retrato sobre el declinar sexual de un hombre, muy activo por cierto, y de toda una generación, la suya, de gran promiscuidad sexual.
    Hay dos momentos especialmente brillantes. La relación con su hijo, veinticinco años menor, que mantiene una perspectiva respecto al sexo completamente diferente de la suya, y quizá por eso de la misma misma, de sus concepciones políticas, de sus opiniones, de su propio caminar en el mundo.
    Es, desde luego, un mensaje muy interesante de explorar: si te comportas en la vida como follas, o al revés: te comportas de determinada manera y de esa follas. Cómo la identidad sexual modifica comportamientos lo sabemos desde hace siglos, que sea capaz de trasformar toda una forma de vida generacional no está del todo tan claro, aunque él lo cree firmemente. Sería muy interesante leerle una historia de la sexualidad en américa en esos años, los que van de los 60 a los 90, tres décadas de revolución sexual que se vieron machacadas por el Sida, seguramente invento industrializado para la contención de la moral, y el resurgimiento de políticas neocom, que nos han llevado hasta donde estamos ahora.
     En definitiva, lo que he pensado siempre, quien tiene mala leche o es retorcido en su vida es porque es un mal follao...
     El otro momento estelar es cuando la chiquita cubana le llama ocho años después de su encuentre sexual y le hace partícipe de su cáncer de mama. Quiere no sólo compañía en ese trance tan duro, sino, sobre todo, que alguien la recuerde bella como era antes de la operación, y necesita encontrar la aprobación personal y sexual del hombre probablemente más hecho del que ha disfrutado en la cama. Necesita afirmar su belleza para poder asumir el tratamiento de quimioterapia y la posterior amputación de un pecho. Es, desde luego, un momento de una tensión dramática espectacular, y es lo que cierra la novela de forma tensionada: el comienzo de libertad sexual lleva a la enfermedad y la postración...
     Mensaje desde luego demasiado fuerte para tomarse literalmente...

OTTO PREMINGER: Vorágine (1950)

     Retrato sicológico de una mujer cleptómana, casada con un eminente siquiatra que se ve envuelta en un chantaje por un vividorcillo sin demasiado lustre que consigue dominarla mediante técnicas de hipnotización. Lo que pretende, y consigue, es que robe los discos en donde una paciente de su marido le explica a éste con detalle cómo la había estafado una suma de dinero importante.
       Al final la persona aparece muerta y la protagonista en casa de ésta... en una escena bastante bonita.
   Preminger oscuro, el que más me gusta a mi, el menos convencional si se quiere, pero el más bonito.
      Buena película, de las que me gustan pero reconozco que no es lo más usual de ver en estos tiempos. 
   Sinceramente me gusta más la cara de Gene Tierney que cualquier otra actriz actual. Tiene algo magnético en su cara, con un misterio en su mirada impresionante. Es una de las actrices más bellas de todos los tiempos, aunque ya olvidada...


sábado, 8 de diciembre de 2012

HOWARD HAWKS: Hatari (1962)


   Valor, templanza, coraje, arrojo, entidad, criterio, hombría, amistad, energía, potencia, orgullo, alcohol, caza, animales, muerte, vida, fealdad, formalidad, fuerza...
   De esto va la película. De eso de de todo lo demás, de la vida, de cómo se debe vivir, de los criterios que se mantienen inalterables a lo largo de la vida. No es, obviamente, ninguna de las (15 al menos) obras maestras de Hawks, pero es muy brillante, sobre todo en las escenas de caza de animales. Son muy espectaculares, muy bien rodadas, probablemente con un ejército de especialistas, pero realmente muy visuales.
   Wayne es lo de siempre. Un pedazo de actor, machacado inclementemente por los bienpensantes socialdemócratas que entendía, y todavía entienden, que la cultura es lo que ellos dicen, que los actores buenos son los que no votan conservador. Son los mismos que entiende que la cultura está para domesticar a la gente, o que sin haber visto jamás El acorazado Potemkin, o peor aún habiéndolo visto y no podido soportar, le votan como mejor película de la historia.
   Obviamente esto es una película de aventuras, de sobremesa, de niños que aprender a ver cine... de entretenimiento, sin más.... Pero queda un regusto de hombre típico, tópico y de siempre que conecta con las ensoñaciones de un hombre al uso. Comer, beber, cazar, aire libre, actividades de riesto, amor con chica guapa...
En fin, que la adscripción política de Wayne fuera salvajemente liberal, o que Ford casi prefiriese un gobierno militarizado no quitan un ápice a sus trabajos.
   Elsa Martinelli está preciosa, realmente guapísima... Los demás muy en su línea de actores estupendamente secundarios.


viernes, 7 de diciembre de 2012

MICHAEL CURTIZ: Sinuhé el Egipcio (1954)


   Michael Curtiz es uno de los directores más sólidos de la industria del cine. Brillante, aunque no siempre, seguramente buen ahorrador para los estudios, tremendamente eficaz en los planos, bien resultón en los diálogos y capaz de manufacturar un producto de calidad con mimbres corrientes.
  Los Peplum son esto. Grandes músicas, buenos actores, tomas en exteriores, diálogos grandilocuentes, y escenarios de leyenda.
  Es una película muy respetuosa con la novela, mejor que la película, como suele ser habitual. Pero refleja fielmente todas las aventuras de El que es solitario, aunque excluye, seguramente por cuestiones de metraje dos o tres capítulos de la novela estupendos de verdad: el viaje a creta, el enamoramiento de una mujer y su muerte por el Minotauro; sus idas y venidas al País de los Hititas, solamente enunciado en la película sin desarrollarlo totalmente; y el asedio a una ciudad siria y la batalla en el mar.
   Prefiere centrarse en Nefer-Nefer y la lucha religiosa en la corte, aspectos más cinematográficos, como fácilmente se comprende. Seguramente cuestiones de metraje también abonan una contención en el estudio de las aventuras de El que es solitario.
   Buena película, muy entretenida, bien rodada y que hay que ver alguna vez en la vida. No como la novela, que hay que leerla varias.

domingo, 2 de diciembre de 2012

HERMAN SHUMLIN: Agente confidencial (1945)

Desconocido director para mi, que sólo filmó dos películas, esta y otra en 1943. No debería gustarle, o no encajó en los estudios, vaya usted a saber.
Una trama muy interesante que explica por qué estuvo prohibida en España. Boyer en un soldado republicano que va a Inglaterra a comprar carbón para su bando en plena guerra civil española.
Se enamora de Bacal, lío para comprar el carbón, muerte de una niña, desenlace.
Hay dos momentos muy bien traídos a colación. Uno en el que dice que su presidente del Gobierno es un Catedrático, en referencia a Alcalá Zamora, que lo era de Derecho Procesal y su ministro de la guerra un herrero, que desconozco quién es.
Otra muy bonito es cuando solivianta a los trabajadores para que no vuelvan a trabajar en la mina ya que el carbón va a ser vendido a los nacionales, que pagan mejor, al parecer. Los trabajadores obviamente le recriminan sus reproches, pero es de una tensión emocional muy interesante, muy de dumping laboral cuando les dice que con su trabajado van a propiciar que un gobierno ilegítimo entre en Madrid y derroque a Gobierno de la República, y que, en realidad, lo que ocurra en España es campo de experimentación de lo que luego va a acontecer en Europa. 
La película está bien, es entretenida y muy intensa. Razonable.

sábado, 1 de diciembre de 2012

J. LEE THOMPSON: Los cañones de Navarone (1961)

     Estupenda película que quizá el paso del tiempo haya convertido en un clásico del subgénero bélico. Bien narrada, muy buen ambientada, y con tres actores magníficos, estupendos de verdad. Cuando interviniene David Niven parece que se aclara la bruma de la película, parece como si fuese una luz en la oscuridad.
     Pregory Peck no le veo tan espléndido como en otras obras. Está magnífico, naturalmente, pero peor que en otras películas. Y no es porque los papeles duros no le vayan, ahí tenemos Los niños del Brasil, qeu hace de malo malísimo, sino que está demasiado contenido. Quinn pues eso, Quinn, uno de los mejores actores de todos los tiempos, sin discusión.
     La trama es conocida: la necesidad de que la flota aliada pase por el mar Egeo pasa irremisiblemente por anular unos cañones de gran calibre que se ocultan en lo alto de una montaña rocosa que preside todo el mar. El resto ya lo podemos imaginar: aventuras, traiciones, bombas, peleas, batallas, en fin, todo lo típico del género. Además es una película larga, muy larga, 150 minutos, también muy típica del género. Me recuerda mucho a la de Hutton: La colina de las aguilas, aunque esta parece mejor película.
     En definitiva, divertita y razonablemente buena.
    

viernes, 30 de noviembre de 2012

HARUKI MURAKAMI: After Dark, Tusquet, 1ª ed. Maxi, 2010


     Me recomendó un amigo que leyese a Murakami. Soy bastante respetuoso sobre estos temas y accedí. En fin, no sé, soy consciente de que me puede pasar algo parecido a lo que me ocurrió con Bolaños, que elegí mal la primera novela o quizá simplemente que no es mi estilo.
     El caso es que no me ha gustado. Ni mucho ni poco. Nada. En esta novela, desde luego no sé en otras, me gustaría que alguien me explicase cuál es la cualidad que pretende decir que tiene.
     Además, me da la impresión que con este autor pasa un poco lo mismo que con CCJ, que todos los que le criticaban no le había leído una línea, y con este es al revés, que todos los que le alaban no le han leído en profundidad. 
     Además, estoy convencido que el Zapaterismo militante ha escogido a este autor como símbolo del glan lector, como totem tabu de la modernidad espiritual y eso a él le viene bien (supongo) por el volumen de venta, pero esto nada tiene que ver con la calidad literaria. Marcial Lafuente Estefanía, o Zane Grey han vendido más millones de copias de sus obras que GGM o mi admirado Thomas Mann.
   Dónde está esa musicalidad en el ritmo, dónde las pausas interpretativas, en qué lugar se fideliza la corporeidad santurrona que arrastra como divisa, cuál es la comparación que soporta esta obra con Lo Bello y lo Tristre, de Kawabata... Por favor.
     Es, a mi juicio, literatura automática. El autor no tiene un plan preconcebido de estructura de la novela. Se pone a escribir y a ver qué sale... Esto, en sí mismo no tiene que ser peyorativo... si al final construyes una realidad un poco digna. Las novelas de Walander son mucho más entretenidas y además están mejor escritas.
     En todo caso, y por ser justos con él, voy a darle otra oportunidad. Adquiriré, cuando ventile lo que tengo entre manos, alguna otra obra suya, esperemos que alguna mejor, y me plantearé  modificar mi criterio sobre él.
     Con Murakami y con Bolaños tengo una deuda lectora. Pagaré, pagaré...

domingo, 18 de noviembre de 2012

HATHAWAY, Henry. Yo creo en ti (1948)


     Los bienpensantes del cine, aquellos que saben mucho de todo a lo mejor entienden que Hathaway no es un buen director, que sus películas son sosas, que no tienen genialidad. Y a lo mejor tienen su público, a lo mejor hay aficionados que prefieren seguir los dictados de los que por ellos piensan. 
     Yo creo todo lo contrario. No hay película de él que no me parezca magnífica, estupenda, sublime. Es director soberbio, sereno, tranquilo, serio, pero de una limpieza visual incompatible con las tonterías. No hay película de él que no me guste. Todas las que he visto me parecen buenas, algunas muy buenas. Esta en concreto es una obra maestra. Si por ello entendemos las que marcan género, aquellas que son seguidas, las que explorar una nueva forma de hacer las cosas, o temática diferente, o simplemente crean un filón nuevo de tramas, ésta desde luego lo es. Dice cómo se hacen las cosas a partir de ella.  Y el fenómeno de películas de culpables encarcelados injustamente y salvadores que ponen todo su tesón en conseguir su liberación tiene como cota bien alta esta película.
      Dos cosas. Stewart es un magnífico actor. Se mire como se mire. De vaquero, de policía, de bueno, de no tan bueno...
     La película tiene un puntito Frank Capra, esa forma sutil de mirar siempre el lado bueno de las personas, su verdadero fondo humano...

sábado, 17 de noviembre de 2012

OTRO PREMINGER. Rio sin retorno (1954)



   Bueno, los que me conocéis, que no sois muchos ya sabéis mi predilección por Preminger. Creo que tiene una filmografía espléndida y dentro de ella no menos de 5 ó 6 películas que pueden considerase sin exageración de ningún tipo, auténticas obras maestras.
   Ésta sin serlo es una película estupenda. Maravillosa, para lo que valen las películas, entretener, divertir, enseñar, mostrar valores, y dejar si se quiere un poso moral en las personas.
    La historia no tiene ningún misterio. Chico salido de prisión por haber matado por la espalda a otro, chica de cabaret enamorada de un mafiosillo de las cartas que escapa a la primera de cambio a registrar una mina de oro que ha ganado en jugando al poker... En fin, que la chica, el chico y un muchacho que resulta ser el hijo de él tiene que descender un río peligroso, con unos rápidos incluidos... Les acosan los indios, los contrabandistas, la ley, los malos, los buenos... todos... Animales que atacan, puma en este caso, fuego en la noche... Paisajes de leyenda, de una belleza sin igual. Desenlace previsible y sonrisas para todos.
    Marilyn... Pues qué queréis que os diga. Me parece una mujer bellísima y por encima de eso, una actriz fabulosa. Seguramente si no hubiera sido tan bella se le hubiera reconocido más su talento. Pero si se mira detenidamente con quien ha trabajado, a las órdenes de qué directores, qué papeles ha bordado y cómo no tenemos otra que reconocer que era un actriz monumental, a la altura de cualquiera, y digo de cualquiera, dramática o ligera. Aquí trabaja muy bien el papel de frívola por necesidad que se ablanda con un niño, aunque no es mejor interpretación, que para mi es Con faldas y a lo loco...
     Rober Mitchum es un actor impagable. Con un físico imponente y una personalidad que trasmite energía, seguridad, fortaleza. No creo que sea el favorito de mucha gente, eso está reservado para Cary Grant, Wayne, Bogart, Holden, Gregory P, Fonda, etc, y sin embargo a todas esas personas le pides que nombre a cinco y es probable que siempre esté Mitchum. Tiene algo magnético, animal, peligroso y atrayente... Mejor actor de lo que parece con más registro potenciales que lo que tuvo en suerte. Me hubiera gustado verlo en un papel cómico, a lo mejor nos hubiéramos sorprendido. No estoy diciendo que pueda igualar a Lemon, o Mathau, nada de eso... pero ha quedado como un actor encasillado y a lo mejor hubiera podido hacer esos papeles tan bien como cualquiera.

martes, 13 de noviembre de 2012

JEAN-PHILIPPE TOUSSAINT: La verdad sobre Marie, Anagrama, 2012


 Novela peculiar, que calificaría de "elegante". Extraordinariamente narrado, bien ambientada, poco dada a la superficialidad, y con una temática atractiva.
   Marie sólo pronuncia una frase en toda la novela: "no éramos amantes", nada más. Y muy al final de la misma.
   En realidad son tres escenas, todas ellas de una fuerza descomunal. La primera es el ataque al corazón del dueño de la cuadra en la casa de Marie y la llamada al ex-marido de ella para que la ayude...
   La segunda, la que constituye el núcleo gordiano de la obra es fabulosa. Zahir, un purasangre se ha escapado de su cuadra móvil y corre desesperado por las pistas de aterrizaje del aeropuerto de Norita, en Tokyo, bajo un diluvio de leyenda. Nada se podía hacer más que seguirle. Los aviones no podían circular, no se podía ir en coche por miedo a atropellarle. Cientos de personas desorganizadas siguiendo a un animal desbocado. Una fuerza demoledora de la naturaleza.
   La tercera es el incendio de la casa de campo del fallecido padre de Marie en la Isla de Elba y las peripecias para escapar de allí, para regresar al final del día.
   Muy buena novela, de una fuerza arrolladora, muy elegantemente escrita y con mucho más desarrollo interior de lo que a primera vista pudiera parecer. Muy recomendable.

domingo, 11 de noviembre de 2012

KEIGHLEY, William. La calle sin nombre (1952)

   Últimamente, no sé por qué, veo muchas películas de encargo. Esta lo es claramente del FBI. Proceso legitimista de Hollywood que al día de hoy espantaría. Ésta, en concreto, es la única que tengo de su director. Rodada prácticamente como si se tratase de un documental, narra las peripecias de un policía infiltrado en la organización mafiosa de Widmark (en su primera, o quizá segunda película). Todo está construido para mayor gloria del FBI que aprovecha la película para exponernos cuáles son sus técnicas de investigación, a veces con una voz en off claramente dirigida a ensalzar la labor de los profesionales de la ley.
   Naturalmente pierde autenticidad, aunque quizá su objetivo no es triunfar como film, sino adoctrinar a las personas que la visionaron.
     Me llama muchísimo la atención la figura de Widmark, acostumbrados como estamos a verle mayor, con arrugas, con esa personalidad en la cara tan típica de los clásicos actores de la industria que sorprende verle tan joven...

sábado, 10 de noviembre de 2012

ARTHUR LUBIN: Impacto (1949)


     Excelente película del para mi desconocido Arthur Lubin. Cine negro en estado puro. Tendente a la Serie B, no nos engañemos, pero salvada por tres actores maravillosos, y una actriz guapísima: Brian Donlevy, el de los Verdugos nunca mueren con una sobriedad y una contención impagable. Ella Raines como gasolinera pueblera que sabe arañar si es preciso. Charles Coburn como policía antiguo, de esos a los que es difícil engañar y que sigue los casos hasta el final. Y la tan guapa como pérfida Helen Walker, con una cara de porcelana y una piernas de locura.
     Triángulo amoroso, asesinato no consumado del marido, muerte accidental del amante, juicio al marido, impacto por el testimonio de la chica de servicio de la casa, acusación contra la mujer por intento de asesinato del marido.
     La fotografía de la película me pareció preciosa, muy lograda, sumamente visual, y con una iluminación en los momentos claves trascendente. Le sobra metraje, no llega a llenar todos los espacios.   Cada toma tendría que tener 40 segundos menos, y si más o menos hay 20 tomas, pues sobrarían unos 10 o 15 minutos, quedando el metraje más cerca de los 90 que de los 120.
     Es, no se esconde, una película para los muy aficionado a este tipo de género, rocoso y enrredado, trivial y de noche de viernes con la casa dormida. Qué nadie busque otra cosa, porque no lo va a encontrar.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

JAVIER MARIAS. Mala índole, Alfaguara, Madrid, 2012


     Coincidiendo en el tiempo con su rechazo al premio Nacional de Narrativa que se le concedió por Los enamoramientos, su magnífica última novela se publicó esta colección de cuentos, procedentes de dos libros anteriores: Cuando fui mortal, y Mientras ellas duermen. En fin, son esas cosas de Marías que no sabes si lo hace por gracia o por verdadero convencimiento. Alimenticia no puede ser en un hombre que ha vendido más de cinco millones de libros. Hagan ustedes las cuentas, a un veinte o treinta por ciento de derechos de autor... No es un problema de dinero. Quizá de ego...
     Con María siempre me pasa lo mismo. Lo he leído prácticamente todo. Excepto El Siglo, a algunos libros que agrupan los artículos de El País dominical, por otra parte muchos de ellos (casi todos) siempre leídos, antes en el semanario y desde hace varios años directamente en Twitter porque él los hace públicos. Pero de vez en cuando me cansa, me hastía, me aburre, me produce una cierta urticaria, un repelús de petulancia que me deja un poco vacio. No tiene necesidad de republicar, eso lo hacen los malos universitario cuando refritan lo propio (y a veces lo ajeno sin citar). Además lo hace sin demasiadas contemplaciones. Podría haber hecho un gran prólogo, agrupándolos conceptualmente, por temas, estados de ánimo, o vaya usted a saber cómo... Pero no. Hace un prólogo normal, coloca, más que distribuye u organiza, todos ellos sin demasiada estructuración interna, en dos grandes bloques, y a correr.
     Es su opción, pero no me gusta. Sobre todo después de Tu rostro mañana, y Los Enamoramientos, que fueron para mi, seguidamente, las dos mejores novelas que leí en el 2010 y el 2011.
     Lo del premio es otra cosa, que no tengo claro a qué obedece. Si creo que prefiere no recibir nada del PP. Ahora bien, se ha cerrado varias puertas, que a lo mejor prefería tener entreabiertas. Desde luego el Cervantes, y por supuesto el Nobel de literatura. Siempre he defendido que su manera de narrar sí aporta algo a la literatura universal y que a lo mejor podía estar entre ese ramillete de 20 ó 25 autores a los que la gracia de la fortuna concede ese honor. Creo que ya se ha quedado fuera, y además creo firmemente que la pose que mantiene le perjudica, no le beneficia y le hace daño. Le tengo por un gran soberbio, y como tal ha actuado. Además creo que esa actitud no sólo le pesará en el futuro, sino que ya le pesa. Es una decisión que parece que tienes que tomar porque siempre has defendido esa idea, aunque a lo mejor nunca pensaste que podrías estar agraciado con esas flores. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

NEGULESCO, Jean. Regresaron tres (1950)


     Entendía que Negulesco era un director menor. Me equivocaba. No sólo es Cómo casarse con un millonario, comedia divertidísma, sino que en los dramas como este también se maneja muy bien. La verdad es que la trama lo permite, pero mantiene una tensión más que razonable en un desarrollo temático que no da mucho de si, antes al contrario, puede propiciar que se repitan una y otra vez los temas, las conversaciones, etc.
     Claudetrte Colbert está magnífica, verdaderamente soberbia. Qué bien lo interpreta a la mujer digna que no deja domeñar, ni domesticar... no cede en su dignidad, y eso, al final, es lo que salva a la raza humana.
     El oficial japonés, el mismo que El Puente sobre el río Kwai borda también su papel, aunque me temo que es el único de su carrera, repetido varias veces. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

POWELL, Michael. Los invasores (1941)


     Los invasores. Buena película de guerra, de esas del grupo de las de subir la moral. Probablemente de encargo, y muy en la línea de apoyo institucional al Gobierno de los EE.UU. en su cruzada moderna.
     La trama es inverosímil. Un submarino alemán dedicado a hundir barcos mercantes en el océano Atlántico penetra en una ría del Canada. Sus hombres salen a por comida y el submarino es hundido, con seis hombres en tierra.
     Se inicia un periplo de aventuras y desventuras de estos seis por el territorio canadiense, y en cada sitio que exponen quiénes son y qué hacen encuentran una contestación moral, ética y práctica por parte de los personajes secundarios que jalonan el film.
     Van muriendo todos menos uno, el oficial con más alta graduación. Éste burla todos con controles posibles y pretende introducirse en EE.UU., cosa que no logra por la intervención de unos agentes de aduana que le impiden la entrada en tren de mercancías. No estaba registrada como mercancía y debía ser devuelto a Canada.
     El director es el mismo que el fotógrafo del miedo, mejor película aquella que ésta.


jueves, 1 de noviembre de 2012

KUBRICK, Stanley. El beso del asesino (1955)

     Muy buena película, inicio de una filmografía de leyenda. Es su primera película, y aunque muy corta en su metraje, sólo 64 minutos, demasiado poco, apunta manera interesantísimas. En primer lugar la luz y la fotografía, ambas magistralmente tratadas, y sobre todo el ritmo y el tempo de la obra, la elección de las escenas y el montaje final.
     La historia es una más de cine negro. Mal boxeador, buscavidas más que profesional, observa desde la ventana cómo un hombre (de parecida complexión física a The Duke [Ellington, claro]) abusa físicamente (no sexualmente) de una chica situada junto enfrente, en un edificio gemelo al que se accede también desde el tejado. Vertiginosamente va hacia ella y la ayuda. Antes la había conocido en el zaguán de las viviendas y habían compartido miradas y quizá algo más. Ella es bailarina, pero no profesional, sino de las que se alquilan para tal menester en una casa, quizá algo más que de baile, aunque no se insinúa siquiera.
     Él es un boxeador sin suerte, y sin mandíbula, que no consigue convencer ni a promotores ni a público. No es exactamente un paquete, pero se le parece bastante.
     Las historias corren paralelas hasta el momento en que interviene, en el que empiezan a vislumbrar un futuro mejor en una granja de un tío suyo. Oferta que no podían dejar pasar. Sólo hay un problema. El matón está enamorado de la chica y no la quiere dejar marchar.
     Dinero, persecución, asesinato de otra persona (el manager del boxeador), secuestro de la chica, intervención del boxeador, pelea memorable en una tiende de maniquíes, que recuerda muchísimo además a otra muy parecida en El fotógrafo del miedo, diría que basada ésta en aquella.
     Al final escena de reencuentro en el estación del tren, justo antes de comenzar lo que parece que será una nueva vida para ambos.

martes, 30 de octubre de 2012

FRITZ LANG. Los verdugos también mueren (1943)



Hay que hacer un esfuerzo de empatía para situarse en la época en la que se rodó la película y quién la hizo: en plena guerra mundial, un alemán exiliado a Estados Unidos. Lang se lo debía todo a su país natal. Había sido un niño mimado de los estudios y de la industria germana, había tenido libertad total para hacer lo que quería, se le había consentido todo, incluso una oscurísima muerte de su mujer, probablemente por su propia mano, había sido tapada. Pero ello no era suficiente para taparle la conciencia. Se posiciona como nadie a favor de los únicos con quien el bien podía estar, y aporta su granito de arena a esa fabuloso maquinaria de propaganda bélica que aquellos años hizo de la oposición al régimen nazi todo un subgénero, como luego los problemas de espías en la guerra fría.
Parte de un hecho real, el asesinato por parte de la resistencia Checa del protector Nazi de Bohemia, Reinhard Heydrich.
Este oficial, al parecer todo un sicópata, amigo muy personal del propio Hitler, era quien había ideado, junto con su mujer, los casas de descanso para el alto mando Nazi. Putas, alcohol, juegas,  y probablemente estupefacientes corrían en estos burdeles higt sociaty de manera regular. En los sótanos de los mismos se grababan todas las conversaciones que estos jerarcas tenían con sus amantes, regulares o esporádicas, y conocías todas sus debilidades, gustos sexuales, sevicias, y demás ‘virtudes’ que luego utilizaban convenientemente en los juegos estratégicos de poder dentro del régimen. Ideado como mecanismo para reprimir la oposición interna dentro del régimen, se convirtió en un fabuloso artefacto de represión a los no absolutamente fieles a Hitler. Hay una película que relata bien esta historia, se llama Salón Kity, pero no me acuerdo ahora de quién es.
Luego, cuando es asesinado, su mujer cae en desgracia en el régimen, prácticamente es escorada del todo, dada la cantidad de información que posee de todo el mundo y el resentimiento que contra ella se había generado por esa circunstancia.
Tampoco su asesinado, como se aprecia en la película, se esclarece del todo; se da por buena la versión más factible, pero no se continua con la represión brutal con la que comienza la película: asesinar a 40 civiles todas las mañanas hasta que aparezca el asesino.
La película es buena, sin ser extraordinaria. Es de Lang, sobre todo por el tratamiento de la luz, los encuadres y la expresividad, muy contenida, de los actores. El ambiente opresivo que crea no es demasiado abigarrado, y tampoco se regodea en los aspectos más sórdidos. Hay escenas violentas, pero no crueles. O al menos la crueldad se insinúa, pero no se muestra.
Un pelín larga para mi gusto, aunque esa idea muy de que a las películas, también a algunos libros, le sobra cantidad, a lo mejor la tengo que dar otra vuelta de tuerca…

VERNEUIL, Henri. El Clan de los sicilianos (1969)



Pues sinceramente, no sé dónde está la película de culto que anunciaba la portada, los protagonistas y la trama. No me ha gustado nada. Nada de nada. El único punto de la película interesante se comprobar cómo Lino Ventura tiene la misma pose, exactamente la misma pose e interpreta el mismo papel, exactamente el mismo papel que en Ascensor para el cadalso.
Lo demás es prescindible. Incluso el sobrevaloradísimo Alain Delón. Plano como él sólo, con esa mirada que parece necesitar gafas, ese entrecerrar los ojos un poquito para enfocar, esa tensión artificial que propone, esa pose entre pijoaparte parisién y golfillo de Nápoles. Malo, malísimo actor. Qué hubiera sido de él en el cine si no viésemos siempre a Schneider con él, eso ya son palabras mayores, muy mayores, bellezas clásicas, intemporales, mujeres con caras de porcelana.
La película, pues una más de robos de mafiosos en varios países, con cuernos de por medio y tiros al final. Entretenidilla, sin más, pero nada recomendable, al menos para el tipo de película que me gustan. Comparar, por ejemplo, este bodrio con la que musicó Miles Davis es un insulto a la inteligencia de lo tres: Male, Verneuil y el que les escribe.
En definitiva, un producto comercial poco edificante, aunque seguramente muy vendido en su momento.

MALE, Louis. Ascensor para el cadalso (1958)



Maravillosa banda sonora. Más famosa pasados los años que la propia película (para mi, muy Jazzero), cosa que no le sucede a Anatomía de un asesinato y la melodía de Duke Ellington que la rodea, mucho más profunda en extensión y en riqueza tonal.
Es una auténtica película de cine negro: asesinato pasional, huida, engaño, escapismo, confusión, policía, detenido, etc.
El tema parece claro. Un trabajador de una gran empresa asesina en el despacho profesional a su jefe, porque se entiende con su mujer. Pero, de manera incomprensible queda atrapado en el ascensor… Ella, su amante y mujer del fallecido ve pasar su coche, que ha sido robado, con una mujer dentro y comienza a buscarle toda la noche. Quien robó el coche, a su vez, se encuentra con dos turistas alemanes que conducen un SLS AMG… Les mata, les roba el coche y entendiendo que todo esta perdido se intentan suicidar con pastillas, cosa que no consiguen.
La policía recupera el coche robado del asesino del ascensor y le culpa de la muerte del los turistas alemanes.
A todo eso al ascensor se le ha dado corriente y consigue salir del mismo sin que nadie le vea. Eso, curiosamente, le rompe la coartada real que tenía. No pudo matar a los alemanes porque estaba en el ascensor, pero ello le sitúa demasiado cerca del muerto en la oficina…
Muy buena estética negra, buenos planos, muy buen empleo de color. Buena película muy recomendable.

WELLMAN, William A. El telón de acero (1948).




La encantadora pareja protagonista es el mejor reclamo de la película. Sobre todo ella, tan etérea, elegante e intemporal. Dana Andrews no es el actor que se merecía esta película. Ambos están sublimes en Laura, de Preminger, pero este registro dramático les queda fuera de su órbita natural. Y se note, vaya si se nota.
Según dice la voz en off los hechos acaecidos son verídicos, cosa que no dudamos, pero la imperturbabilidad de Andrews le resta autenticidad al personaje, naturalidad. Fuerza una pose interesante poco acorde con una persona que se encuentra angustiada, sometida a la lucha interior que provoca traicionar a tu país y abandonarlo para siempre. A esto debe sumársele que no sabes si tu mujer va a poder entrar en el de acogida… En definitiva una potencialidad dramática de la que carece.
Ella es otra cosa. En realidad le va cualquier papel. Esa cara de porcelana, tan suave, tan misteriosa, tan rodeada de una bruma, incluso existencial, la enmarcan en el tipo de mujer que siempre gusta en el cine. Incluso en la vida.
Buena película, muy de la época de la guerra fía, pero bien dirigida, buenos diálogos y alguna escena realmente interesante.

domingo, 28 de octubre de 2012

PAUL VERHOEVEN: El libro negro (2006).

     Una más de las centenares de películas de nazis completamente prescindibles. En este caso versus holanda, su opucación y la traición de quienes se enriquecieron con la promesas de trasladar a los holandeses pudientes a Bélgica para huir del terror. Chica guapa enamorada de un oficial alemán, traidor amigo de su padre sin ningún tipo de escrúpulos y solución de toda la trama en los últimos tres minutos.
     Ni siquiera entretenida. Demasiado metraje, largísima, 148 minutos, una barbaridad. La verdad, muy prescindible.

viernes, 26 de octubre de 2012

ALBERT CAMUS: Cartas a un amigo alemán.


     Bueno, pues sigo con el proyecto de leer a todo Camus, de releer también son colosales dos obras geniales: El extranjero y La peste. Además estoy con su biografia escrita por Oliver Todd, en Andanzas, solamente de 1000 folios.
     Las cartes deben leerse con un gran esfuerzo de empatía, de situarse en el momento en el que fueron escritas y sabiendo para lo que lo fueron. La propaganda bélica siempre ha jugado un importante papel en las artes, especialmente en la segunda guera mundial. Thomás Mann fue muy activo, John Huston por supuesto, qué decir de Lang... Cada uno en su especialidad, en su arte, en su forma de vivir. Todos contra la opresión del moustro que en aquel momento era bélico, ahora parece económico... pero sigue siendo el mismo moustro.
    Su valor literario es escaso, por no decir nulo. Pero constituyen un interesante documento de formación pasional y vivificadora del espíritu. Es, desde luego un rearme moral el que propone. Se va a ganar la guerra porque nosotros somos los buenos. ¿Podría mantenerse este buenismo actualmente?. Dependiendo de la respusta que propongas así será tu perspectiva sobre el género humano y su capacidad de sobrevivir a sí mismo.

martes, 25 de septiembre de 2012

MIKA WALTARI: Sinuhé el Egipcio.


   El fin, que puedo decir... Es una novela absolutamente imprescindible. Maravillosa. Genial. Potentísima, con una fuerza descomunal. La leí hace ya demasiado tiempo, y la recuerdo de forma maravillosa. No me ha defraudado, todo lo contrario.
    Puede ser un juicio algo prematuro, pero puedo considerarla una de las mejores novelas de la historia, y, desde luego, una de mis favoritas.
     En un libro que estoy escribiendo sobre la relación laboral de internos penitenciarios tengo el siguiente apunte: 
     “Sin embargo, la decisión de liberar a los esclavos es muy sagaz, porque así puedo despedir a todos los esclavos demasiado viejos o incapaces que consumen inútilmente mi precioso trigo y mi aceite. No tengo ya necesidad de mantene a mis esclavos con grandes gastos, sino que puedo contratar obreros cuando me convenga y despedirlos cuando quiera sin estar comprometido con ellos, y pagare lo que quiera. El trigo está más caro que nunca y una vez disipada su embriaguez vendrán a suplicarme que les dé trabajo, y esto me costará menos que la mano de obra servil, porque para tener pan acaptarán cualesquiera condiciones”. 
     Para aquellos que alegan que le falta profundidad.

domingo, 16 de septiembre de 2012

ALFRED HITCHCOCK: Recuerda (1945)


      Con las películas de Hitchcock suelo equivocarme con frecuencia. Aquellas que creo que son estupendas cuando las veo por primera vez me parece un coñazo cuando las veo otra, pasado un tiempo, y, sin embargo aquellas de las que me formé una mala opinión, por livianas, poco edificantes o simplonas una vez visionadas de nuevo adquieren una nueva perspectiva. Esta pertenece a éste último grupo.
     Me ha encantado, el tratamiento del suspense, la interpretación de Bergman: esa cara limpia y nítida... y el contenido general de la película es muy de recordar.
     La trama es la clásica y muy conocida... sujeto aquejado de una pérdida total de memoria se hace pasar por siquiatra y acude a una clínica, haciéndose pasar por el director, sin serlo. Un doctora enamorada de él intenta que vuelva de esa nebulosa y lo consigue.
     Es emocionante, al menos a mi me lo parece, ver en los títulos de crédito el nombre de Salvador Dalí como creador de una escena subrealista.

lunes, 10 de septiembre de 2012

GEORGES SIMENON: El tren de Venecia, Tusquet (Col.: Andanzas, núm. 524), Barcelona, 2003.

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   Me sorprendió mucho, y gratamente, el comentario que hacía Javier Marías sobre los gustos literarios de su padre. En su dieta, naturalmente alumbrada de obras densísimas de ensayo y durísimas de filosofía en sentido estricto le gustaba mucho leer a Simenon. Y me recordó que de joven me encantaba, que había leído no menos de veinte novelas de él, entre las muchas de la colección de Maigret y otras. Todas en Tusquet. Me acuerdo que pensé en comprarlas todas, las 117 novelas que escribió en vida, creo que todas traducidas al castellano, o practicamente todas, pero era muy joven y no tenía suficiente dinero.
      Ahora es un proyecto que abordo con ilusión, que a lo mejor me lleva un año, o quizá dos, pero es un escenario perfecto para el nuevo curso que se abre.
    Con respecto a esta novela, como todas las de él, la trama se simple, los diálogos carecen de complejidad y en ello radica gran parte de su elegancia y de su capacidad de embaucar al lector. 
     En este caso el relato es sencillísimo. Un ciudadano francés ha dejado a su mujer e hijos en Venecia por unos días más de vacaciones estivales. Él vuelve en tren a París para volver a trabajar. En el tren se encuentra con una persona que le interroga sobre su vida, como para formarse una idea cabal de él. En el trayecto le pide que le haga un favor ya que él tiene que coger un avión: recoger una cartera de una estafeta de correos y llevarla a una determinada dirección. Así lo hacer, recoge la cartera y cuando entre en la vivienda de la señero a la que va a entregar el paquete la descubre muerta.
     Huye despavorido. Dias después abre la cartera. Miles de dólares apilados y ordenados... y comienza el drama moral que bien construye: qué hacer con él dinero, como explicárselo a su mujer y a sus niños, y en el trabajo, se notará en el trabajo su nueva fortuna. El agraciado con este chollo de la vida descubre que no es tan fácil ocultar dinero y a la vez no disponer de él... empieza a cambiar, de carácter, de forma de ser, ya nada le produce alegría y auténtica felicidad... y al final se tira por una ventana...
     Buena trama, algo simple como todas las suyas, pero muy entretenido.

sábado, 8 de septiembre de 2012

AVILDSEN, JOHN G.: Rocky (1976).

     En fin, película denostada, cien veces vista en televisión y cien veces criticada. El otro día la puse, porque me acordé de la música, pegadiza de verdad. Y la verdad, no es tan mala como parece. Todo lo contrario es una película decente, sumamente decente. De momentos inolvidables, más allá de las escenas de boxeo que no durán más de diez minutos sobre un metraje de cientoveinte.
     La escena en donde el entrenador va a casa de Rocky para pedirle por favor que le deje ser su entrenador es conmovedora. Sobre todo cuando le dice: tengo 76 años, no tengo más oportunidades, es muy emotiva, muy lograda. También la relación de los protagonistas, narrando muy habilmente las dificultades de relación que tienes las personas feas (ella) y poco inteligentes (él).
     Pasado el tiempo sigue conservando una cierta belleza.
     Pero ese año, así como si nada, a los Oscar (esta película se llevó el de Mejor película y Mejor director) se presentaban las siguientes películas, infinitamente mejores que ésta:
Netword, Todos los hombres del presidente y Taxi Driver, aparte de Carrie (y algunas otras) que es una muy buena película, pero desde luego no merecedora de Oscar alguno.
     Desde luego comparar esta película con las grandes del boxeo, para mi: Más dura será la caida, Body and Soul; Nadie puede vencerme; Toro Salvaje, y Marcado por el odio, es un ejercicio estúpido, por perdida de tiempo. Pero en fin, son cosas que pasan.
     Se puede ver la película: sí; es malísima: no. Es buena: sí; es buénísima: no. Y, desde luego, es mucho peor película que las suyas de ese año. 

MILÁN KUNDERA: La broma, Tusquet (Col.: Andanzas), Barcelona, 2012

     Tengo la idea de leer todo Kundera. Bueno, todo Kundera que no he leido, que tampoco es tanto.
Esta es su primera novela, la primera que cronológicamente escribió, aunque se publicaque mucho más tarde y ahora por primera vez en España. Marcada claramente por la influencia descomunalmente abrariva del régimen político checo en el que vivía antes de emigrar a París, a comienzos de los 70. Se trata de las diferentes perspectivas que puede tener un error. Un error infantil. El protagonista estudia en la Universidad y es activista ligado al régimen comunista. Su pasatiento más querido es participar en un conjunto que recupera músicas populares. Su vida en este régimen está ordenada e incluso vive bien, cómodamente, con una cierta alegría. Pero un día escribe en un papel que quiere entragar a una chica a la que persigue una sátira sobre el régimen y su relación con una religión. No es nada especialmente comprometedor, si se quiere observar desde un punto de vista razonable ni siquiera tiene contenido amenazador o pretende uns subversión. Es una broma, una ironía por escrito. Un papel.
     Sin embargo ese error, esa broma y sus consecuencias las va a pagar caramente. Es entendido como un panfleto suberviso y así tratado. Es expulsado de la univerisas y del grupo de coros y danzas... y a partir de ahí todo le irá mal.
     Hay una escena, bastante larga, que se desarrolla en una cabalgata de reyes que podría constituir incluso un relato propio, aparte, separado, dada la complejidad que tiene y la trascendencia que los personajes le dan a participar en ella.
     Novela un poco claustrofóbica, que leida junto con La vida está en otra parte, puede dar una buena idea de lo que piensa el autor qué es un régimen comunista y para qué sirve.